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60 Frases de H. P. Lovecraft, el genio de Providence

Cómo muchos otros escritores, Howard Phillips Lovecraft no recibió el reconocimiento que merecía hasta después de su muerte. Hoy es un autor de culto y su imaginario de dioses primigenios forma parte de la cultura popular. Las frases de Lovecraft que compartimos a continuación nos hablan de los terrores cósmicos que el genio de Providence supo plasmar tan bien en sus relatos y nos recuerdan por qué revolucionó el terror para siempre.

Frases de Lovecraft

El lector angustiado sentía el acicate del miedo como arte y, agotándolo como tal arte, sentía ese alivio que, según nos enseña la reflexología, es una magnífica recompensa para fijar una conducta.

En la literatura, el terror ha seguido proporcionando un motivo.

La ciencia había eliminado mi creencia en lo sobrenatural, y la verdad por el momento me cautivaba más que los sueños.

Los terrores primitivos vinieron a ser antídoto del último terror.

Mi ritmo y manera de escribir varían bastante en diferentes casos, pero siempre trabajo mejor de noche.

Nunca escribo si no puedo ser espontáneo: expresando un sentimiento ya existente y que exige cristalización.

¡Ojalá los dioses misericordiosos, si existen efectivamente, protejan esas horas en que ningún poder de la voluntad, ni las drogas inventadas por el ingenio del hombre, pueden mantenerme alejado del abismo del sueño!

¿Acaso el destino preservaba mi razón sólo para arrastrarme irresistiblemente a un final más horrible e impensable de lo que haya podido soñar nadie?

¿Quién conoce el fin? Lo que ha emergido puede hundirse y lo que se ha hundido puede emerger. Lo satánico aguarda soñando en el fondo del mar, y sobre las ondulantes ciudades humanadas navega el Apocalipsis.

A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos.

A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.

Ahora está claro para mí que cualquier mérito literario real que posea está confinado a los cuentos oníricos, de sombras extrañas

Algo terrible llegó a las colinas y valles con aquel meteoro, y algo terrible, aunque ignoro en qué medida, sigue estando allí.

Creo que la escritura fantástica ofrece un campo de trabajo serio nada indigno de los mejores artistas literario.

Debía tratarse de una enfermedad natural…Aunque resultaba imposible conjeturar qué clase de enfermedad producía aquellos terribles resultados.

El arte que es expresión de sensibilidad, reflejó estas crisis, estas luchas, estos partos dolorosos y esta gran ansiedad.

El hombre que conoce la verdad está más allá del bien y del mal. El hombre que conoce la verdad ha comprendido que la ilusión es la realidad única y que la sustancia es la gran impostora.

El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos.

El mundo es realmente cómico, pero la broma es sobre la humanidad.

El océano es más antiguo que las montañas y está cargado con los recuerdos y los sueños del tiempo.

El periodismo es un oficio fácil. Cuestión de escribir lo que dicen los demás.

En una losa, en el interior de un nicho, descubrió un ataúd viejo, pero vacío, en cuya deslustrada placa reza esta simple palabra: Jervas. En ese ataúd y en esa cripta me ha prometido que seré sepultado.

Entre las angustias de los días que siguieron está el mayor de los suplicios: la inefabilidad. Jamás podré explicar lo que vi y conocí durante esas horas de impía exploración, por falta de símbolos y capacidad de sugerencia de los idiomas.

Eran sensaciones; pero dentro de ellas había elementos increíbles de tiempo y de espacio…Cosas que en el fondo poseen una existencia clara y definida.

Es una equivocación creer que el horror se asocia inextricablemente con la oscuridad, el silencio y la soledad.

Es una lástima que la mayor parte de la humanidad tenga una visión mental tan limitada a la hora de sopesar con calma y con inteligencia aquellos fenómenos aislados, vistos y sentidos sólo por unas pocas personas psíquicamente sensibles, que acontecen más allá de la experiencia común.

Estas materias deben dejarse para el investigador frío e impersonal, ya que ofrecen dos alternativas igualmente trágicas al hombre de sensibilidad y de acción: la desesperación, si fracasa en sus investigaciones, y el terror inexpresable e inimaginable, si triunfa.

ficticio para el miedo real, desviando al arte de sus orígenes y sublimándolo hasta hacerlo soportable.

Hay cosas acerca de las cuales es mejor no especular, y todo lo que puedo decir es que no soporto lo más mínimo el olor a amoníaco y que me siento desfallecer ante una corriente de aire excesivamente frío.

Hay quien dice que las cosas y los lugares tienen alma, y hay quien dice que no; por mi parte, no me atrevo a pronunciarme, pero quiero hablar de la calle.

He intentado mejorar y hacer más sutiles mis cuentos con el paso de los años, pero no logré el progreso deseado.

Incluso en el más grande de los horrores, la ironía rara vez falta.

Intelectualmente, la idea republicana merece la tolerancia y el respeto que se le da a los muertos.

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

La ficción espectral debe ser realista y centrarse en la atmosfera.

La muerte es misericordiosa, ya que de ella no hay retorno; pero para aquel que regresa de las cámaras más profundas de la noche, extraviado y consciente, no vuelve a haber paz.

La satisfacción de un momento es la ruina del siguiente.

La única cosa que puedo decir en favor de mi trabajo es su sinceridad.

La vida es algo espantoso; y desde el trasfondo de lo que conocemos de ella asoman indicios demoníacos que la vuelven a veces infinitamente más espantosa.

Los hombres de ciencia sospechan algo sobre ese mundo, pero lo ignoran casi todo. Los sabios interpretan los sueños, y los dioses se ríen.

Los hombres de más amplia mentalidad saben que no hay una distinción clara entre lo real y lo irreal; que todas las cosas parecen lo que parecen solo en virtud de los delicados instrumentos psíquicos y mentales de cada individuo, merced a los cuales llegamos a conocerlos; pero el prosaico materialismo de la mayoría condena como locura los destellos de clarividencia que traspasan el velo común del claro empirismo.

Nadie baila sobrio a menos que esté completamente loco.

Ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad.

Ninguna escuela de arte conocida había alentado la creación de este terrible objeto, pero cientos e incluso miles de años parecían estar marcados sobre su oscura y verdosa superficie de piedra cuya identificación resultaba imposible.

No era de ningún modo un ermitaño: más de una banda de la muchachada local me contaba en sus filas.

No está muerto lo que puede yacer eternamente; y con el paso de los extraños eones, incluso la Muerte puede morir.

No hay mucha gente que sepa cuántas maravillas se les abren en las historias de la juventud, ya que cuando somos niños oímos y soñamos, albergamos ideas a medio cuajar, y cuando al hacernos hombres intentamos recordar, nos vemos estorbados y convertidos en seres prosaicos por el veneno de la vida.

No me hago ilusiones con respecto al precario estatus de mis cuentos, y no espero llegar a ser un competidor serio de mis autores fantásticos favoritos. –

No teníamos constancia del paso del tiempo, porque el tiempo se había convertido para nosotros en una mera ilusión.

Nuestra capacidad para evitar un sueño prolongado era sorprendente, ya que rara vez sucumbíamos más de una hora o dos a esa oscuridad que ahora se había convertido en espantosa amenaza.

Para mí, la principal dificultad al escribir una autobiografía es encontrar algo importante que contar.

Pero más maravilloso que la sabiduría de los ancianos y que la sabiduría de los libros es la sabiduría secreta del océano.

Que no está muerto lo que duerme eternamente; y en el paso de los eones, aún la misma Muerte puede morir.

Rechazo seguir las convenciones mecánicas de la literatura popular o llenar mis cuentos con personajes y situaciones comunes, pero insisto en la reproducción de impresiones y sentimientos verdaderos de la mejor manera que pueda lograrlo. El resultado puede ser pobre, pero prefiero seguir aspirando a una expresión literaria seria antes que aceptar los estándares artificiales del romance barato.

Siempre he estado convencido de que esos mundos extraños e inaccesibles están muy cerca de nosotros; y ahora creo que he descubierto un medio de traspasar la barrera.

Siempre que las estrellas estuvieran en posición, podían saltar de un mundo a otro a través de los cielos; mas cuando las estrellas no eran propicias, Ellos no podían vivir. Pero, aunque no pudieran vivir, tampoco morirían realmente.

Sus voces hacen tremolar el viento y sus conciencias trepidar la tierra. Doblegan bosques enteros y aplastan ciudades, pero jamás bosque o ciudad alguna ha visto la mano destructora.

Sus voces hacen tremolar el viento y sus conciencias trepidar la tierra. Doblegan bosques enteros y aplastan ciudades, pero jamás bosque o ciudad alguna ha visto la mano destructora.

Un extraño impulso me llevó a encaramarme a la amplia losa, apagar la vela y yacer dentro de la caja desocupada.

Ya que cuando somos niños oímos y soñamos, albergamos ideas a medio cuajar, y cuando al hacernos hombres intentamos recordar, nos vemos estorbados y convertidos en seres prosaicos por el veneno de la vida.

Frases celebres de H. P. Lovecraft en vídeo

Seguro que tras leer nuestra selección ya tienes tus frases favoritas. Pues bien, este es el top 5 de frases preferidas por los seguidores de Lovecraft:

Si te han gustado estas frases de Lovecraft anímate a leer sus relatos (si es que no lo has hecho ya). Te aseguramos que sentirás un horror innombrable.