frases de la metamorfosis

Las mejores frases de La Metamorfosis, de Franz Kafka

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

Así comienza una de las mejores novelas de Kafka (y por ende, de la historia). Sugerente, ¿verdad? Pues aquí te dejamos con las mejores frases de la metamorfosis, de Franz Kafka.

Frases de La Metamorfosis

¿Acaso era un animal, que la música tanto le impresionaba?

¿Por qué estaría Gregorio condenado a trabajar en una empresa en la cual la mínima ausencia despertaba inmediatamente las más terribles sospechas?

A pesar de su triste y repulsivo aspecto, era un miembro de la familia al que no se podía tratar como a un enemigo.

Cuando mi organismo se dio cuenta de que escribir era el enfoque más provechoso de mi ser…

El hombre necesita dormir lo justo.

El viajar es cansado; pero yo no sabría vivir sin viajar.

Gregorio estaba allí y no pensaba ni remotamente en abandonar a los suyos

Gregorio nada podrá hacer por aliviar la nueva, penosa situación de sus allegados, más que desaparecer lentamente de esa escena familiar que despliega una hostilidad creciente y cada vez más angustiosa contra él.

Hablemos de esta plaga de los viajes; cuidarse de los enlaces de los trenes, la comida mala, irregular, relaciones que cambian continuamente, que nunca duran, que nunca llegarán a ser verdaderamente cordiales, y en que el corazón nunca puede tener parte ¡Al diablo con todo!

Le parecía como si se abriera ante él el camino que había de conducirle hasta un alimento desconocido, ardientemente anhelado.

Le resultaba bastante extraño percibir siempre, entre los diversos ruidos de la comida, el que los dientes hacían al masticar, como si quisieran demostrar […] que para comer se necesitan dientes.

Lo más maravilloso de mi madriguera es el silencio. Puede quemarse en cualquier momento… pero por ahora puedo pasearme por sus pasadizos sin oír nada, excepto el ruidito de alguna diminutiva criatura escarbando, huyendo a la que enseguida hago callar de inmediato con mis fauces.

Para poder escribir tengo necesidades de aislamiento, pero no como un ermitaño, sino como un muerto.

Pero así como el amor te corona, también te crucificará, lo mismo que te ayuda a crecer, también te poda.

Quizás convivimos en el mismo laberinto de caminos misteriosos en los que él peregrinó austeramente toda su vida sin llegar nunca a encontrar una salida.

Reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones desesperadas.

Su ventana daba a un desierto, en el cual se fundían indistintamente el cielo y la tierra igualmente grises.

Todos los sacrificios que exigía la pobreza, ellos los cumplían con resignación.

Si aún no has leído la metamorfosis, te recomendamos encarecidamente hacerlo. Y después anímate y lee otras grandes obras de Kafka, como El proceso o Un médico rural. Así entenderás mejor el significado del adjetivo kafkiano.