Frases de Ayn Rand

frases de Ayn Rand

Ayn Rand es una de las pensadoras de cabecera de los liberales, a pesar de que siempre huyó de la etiquetas políticas. Filosofa rusa nacionalizada estadounidense, defendió el individualismo frente al colectivismo, y creía que el capitalismo era el mejor medio para conseguir la libertad real. Ideas que plasmó en un sistema filosófico llamado objetivismo.

Para conocer más sobre el pensamiento de esta filosofa, lee la siguiente selección de frases de Ayn Rand. Son sus citas más icónicas sobre economía, amor, libertad y muchas otros temas.

Frases célebres de Ayn Rand

¿Te sientes miserablemente indefenso y quieres rebelarte? Rebélate contra las ideas de tus maestros.
Acepta el hecho irrevocable de que tu vida depende de tu mente.
Cada aspecto de la cultura occidental necesita un nuevo código ético -una ética racional- como condición previa para el renacimiento.
Como se logra apreciar, la filósofa estadounidense tuvo un gran interés por la política y la condición humana, pero Rand, también es conocida por sus bellas frases de amor:
Conocer los propios deseos, su significado y sus costes, requiere la más alta virtud humana: Racionalidad.
Cuando se trata de amor, la más alta de las emociones, permites que te acusen a gritos de ser un delincuente moral por ser incapaz de sentir un amor sin causa. Cuando un hombre siente miedo sin razón lo llevas al cuidado de un psiquiatra; no eres tan cuidadoso protegiendo el significado, la naturaleza y la dignidad del amor.
Defendemos el Capitalismo porque es el único sistema orientado hacia la vida de un ser racional.
El amor no es autosacrificio, sino la afirmación más profunda de tus propias necesidades y valores.
El amor romántico es una respuesta integrada de mente y cuerpo, de amor y deseo sexual.
El anarquismo, como concepto político, es una ingenua abstracción flotante.
El capitalismo no es meramente práctico, sino que es el único sistema moral de la historia.
El comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio.
El dinero no comprará la felicidad a quien no sabe qué desea.
El hombre no puede sobrevivir, salvo mediante su propia mente. Llega desarmado a la Tierra y su cerebro es su única arma.
El valor económico del trabajo de un hombre está determinado, en un mercado libre, por un sólo factor: El consentimiento voluntario de aquellos con la voluntad de comerciar con él a cambio de sus productos o de su trabajo.
Es el mercado libre el que hace imposibles los monopolios.
Integridad es el reconocimiento de que no se puede falsificar la propia consciencia.
La Felicidad es un estado de alegría sin contradicciones. Es posible sólo para el hombre racional, el hombre que sólo desea objetivos racionales, sólo persigue valores racionales y sólo encuentra su alegría en acciones racionales.
La fuerza y la mente son opuestas. La moralidad termina donde empieza la pistola.
Ningún hombre puede tener el derecho de imponer a otro hombre una obligación no escogida, un deber no recompensado o un servicio involuntario.
No existen pensamientos malvados, excepto uno: el negarse a pensar.
No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final.
Nunca te irrites con nadie cuando te diga la verdad.
Para decir ¨yo te quiero¨, primero uno tiene que saber cómo decir Yo.
Soy romántica en el sentido de que presento al hombre como debería ser. Soy Realista en el sentido de que lo sitúo aquí y ahora, en este mundo.
Todas las razones que hacen que el inicio de fuerza física sea un mal absoluto, hacen que el uso defensivo de la fuerza sea un imperativo moral. Si una sociedad pacifista renunciase al uso defensivo de la fuerza, quedaría indefensa a merced del primer matón que decidiese ser inmoral.
Voy a darte una idea útil. Las contradicciones no existen. Cuando te creas ante una contradicción, repasa tus datos. Siempre encontrarás alguno equivocado.

Sobre Ayn Rand

Alisa Zinóvievna Rosenbaum, más conocida como Ayn Rand, fue una filósofa estadounidense de origen ruso que nació en San Petersburgo el 2 de febrero de 1905 y murió en Nueva York el 6 de marzo de 1892. Destacó por ser una gran escritora, publicando en 1943 una novela titulada: El manantial y en 1957, otra llamada La rebelión de Atlas. También desarrolló  un novedoso sistema filosófico llamado objetivismo. 

Rand fue una asidua defensora del individualismo; del egoísmo racional, tesis que sostiene que la búsqueda del propio interés está justificada, siempre que la razón medie como guía; y finalmente, del «capitalismo», ya que consideró que, al contrario que el socialismo o el comunismo, era el modelo productivo que permitía el mejor desarrollo de las potencialidades del hombre.  

Ciertamente se trató de una mujer muy sagaz, de fuertes opiniones e inteligente que rompió con muchos de los estereotipos de su época; entre ellos: el de que las mujeres no podían influir en la política.