Frases de Alguien voló sobre el nido del cuco

frases de Alguien voló sobre el nido del cuco

He leído Alguien voló sobre el nido del cuco y he visto la película de Milos Forman basada en la novela (película que en América Latina se llamó Atrapado sin salida) y, francamente, no sabría si quedarme con el libro o con la película. Porque el libro es muy bueno, pero siempre que pienso en él veo a Jack Nicholson como McMurphy y a Will Sampson como el jefe Bromden.

Al menos a la hora de seleccionar las mejores frases de Alguien voló sobre el nido del cuco, lo tengo claro. Esta es mi elección.

Alguien voló sobre el nido del cuco: Frases

¡Ahora resulta que soy un loco por no ser de piedra! No tiene ningún sentido. Si eso es estar loco, entonces soy un necio, estoy ido o la cabeza no me funciona.
¡Ya no eres un lunático, eres un pescador!
¿Quién cree ser el más loco de todos? ¿Quién es el peor lunático? ¿Quién organiza estas partidas de cartas? Es mi primer día aquí y me gustaría producirle una buena impresión al jefe, si es capaz de demostrarme que él es quien manda aquí. ¿Quién es el gran lunático de esta sala?
¿Si me muestro amable con ella, no se enfurecerá y me hará electrocutar, aunque insinúe algo?
-¿Por qué cree que ponen en duda su estado mental? -Porque no me estoy quietecito como un vegetal.
Al igual que el que vive cerca de una cascada acaba por no oír el sonido del agua. ¿Cree que si viviera cerca de una cascada la oiría durante mucho tiempo?
Decían que te habías escapado. Sabía que no te escaparías sin mí. Te esperaba. Ahora lo vamos a lograr, Mac. Me siento tan grande como una montaña. ¡Oh, no! No me voy a ir sin ti. No te dejaré aquí en este estado. Vienes conmigo. ¡Vamos!
En cualquier situación suele existir una persona cuyo poder jamás debemos subestimar.
En este país, cuando algo no funciona, todos se inclinan por la solución más rápida.
Es la hora de la medicina. Ha llegado la ronda nocturna. Es Randall, quien los saluda y Candy, el ángel de la noche. Pues, bien, Sr. Martini ¡He aquí el conejo de Pascua!
Es lo que solemos llamar un «manipulador», señorita Flinn, un hombre que se aprovecha de todo y de todos para sus propios fines. A veces lo único que se propone un manipulador es simplemente desorganizar la galería por el puro gusto de hacerlo. Existen personas así en nuestra sociedad. Un manipulador puede influir a los demás pacientes y perturbarlos hasta el punto de que tal vez se requieran meses para que todo vuelva a marchar bien.
Es preciso reírse de las cosas para mantener el equilibrio.
Hay un poco de niebla, pero no me esconderé tras ella. No… nunca más…
Jamás se me había ocurrido que la enfermedad mental podía tener una faceta de poder, poder. Te das cuenta: es posible que cuanto más loco esté un hombre, mayor poder pueda adquirir. Hitler sería un ejemplo. Increíble, ¿Verdad? Buena materia de reflexión.
La Gran Enfermera puede hacer marchar el reloj de la pared a la velocidad que desee, le basta hacer girar uno de los mandos de la puerta de acero. Las escenas que se proyectan en las pantallas que tenemos por ventanas muestran rápidas variaciones de luz para indicar que es la mañana, el mediodía, o la noche, la luz y la oscuridad se suceden velozmente y todo el mundo enloquece al intentar seguir el ritmo de ese tiempo ficticio.
La Gran Enfermera tiene tendencia a alterarse mucho cuando algo impide que su equipo funcione como una máquina bien aceitada, exacta, de precisión. Cualquier objeto desordenado o fuera de lugar o en medio del paso la convierte en un blanco hatillo de sardónica furia.
Las escenas que se proyectan en las pantallas que tenemos por ventanas muestran rápidas variaciones de luz para indicar que es la mañana, el mediodía, o la noche, la luz y la oscuridad se suceden velozmente y todo el mundo enloquece al intentar seguir el ritmo de ese tiempo ficticio.
Las estrellas próximas a la luna tenían un brillo pálido; éste se hacía más intenso cuanto más apartadas se hallaban del círculo de luz donde enseñoreaba la gigantesca luna.
Me hundí en el asiento, con una sensación de plenitud y satisfacción, mientras bebía la cerveza a pequeños sorbos; oía cómo me bajaba la cerveza por el cuerpo: sssst-sssst. Había olvidado que podían existir sonidos y sabores agradables como el sonido y el sabor de una cerveza al tragarla.
Me temo clava la aguja en el tapón de goma de la ampolla y tira del émbolo, que eso es exactamente lo que piensa hacer el nuevo paciente: imponerse.
Me temo clava la aguja en el tapón de goma de la ampolla y tira del émbolo, que eso es exactamente lo que piensa hacer el nuevo paciente: imponerse. Es lo que solemos llamar un «manipulador», señorita Flinn, un hombre que se aprovecha de todo y de todos para sus propios fines. A veces lo único que se propone un manipulador es simplemente desorganizar la galería por el puro gusto de hacerlo. Existen personas así en nuestra sociedad. Un manipulador puede influir a los demás pacientes y perturbarlos hasta el punto de que tal vez se requieran meses para que todo vuelva a marchar bien.
Mi padre era grande. Hacía lo que se le antojaba. Por eso se desquitaban con él. La última vez que lo vi, sus ojos estaban quemados por el alcohol. Y cada vez que acercaba la botella a la boca ni siquiera la chupaba. Era ella la que le chupaba el cerebro, hasta que se volvió tan arrugado, tan amarillo que ni siquiera los perros lo reconocían.
Mi padre si era un hombre fuerte, era como tú, y por eso no le dejaban en paz.
Nadie se queja de la niebla. Ahora ya sé por qué: aunque resulte molesta, permite hundirse en ella y sentirse seguro.
No creo que sea demasiado psicópata. Pero sí que está bastante enfermo.
Nuestra querida enfermera jefe es de las pocas con la fuerza de espíritu suficiente para defender tan grande y antigua tradición faulkneriana en el campo del tratamiento de los desechos de la cordura: la Cauterización del Cerebro.
Nunca resulta agradable limpiar la sala del personal. Nadie creería las cosas que he llegado a limpiar durante esas reuniones.
Resulta divertido contemplar cómo el demonio le da una paliza a la marioneta y después se la traga un cocodrilo sonriente…
Si no estamos alerta la gente nos obliga de un modo u otro a hacer lo que ellos creen que deberíamos hacer, o bien a ponernos tercos y hacer exactamente lo contrario, por puro despecho.
Si no hacen más que lamentarse de que no soportan este lugar, ¿pero no tienen el coraje de marcharse? ¿Creen que están locos? No, no lo están más que cualquier imbécil que camina por la calle.
Somos orates del hospital que hay aquí cerca, psicocerámicas, los cacharros rotos de la humanidad.
Tenía los hombros, los senos y las caderas demasiado anchos y su sonrisa era demasiado franca y abierta para poder considerarla hermosa, pero era bonita, se la veía sana y llevaba colgada de un largo dedo el asa de una garrafa de vino tinto que balanceaba como si fuese un bolso.
Tiene unas manos tan largas y blancas y finas que me dan la impresión de haberse modelado la una a la otra con jabón, y a veces se desprenden y revolotean frente a él como dos blancos pájaros hasta que se da cuenta y las aprisiona entre sus rodillas; le molesta poseer unas manos bonitas.
Tuve la vaga impresión de que comenzaba a encontrarme en situación de poder ver algo del lado bueno de la vida…
Una vez logré esconder una de esas mismas cápsulas rojas bajo la lengua, hice ver que me la tragaba y después la abrí en el armario de las escobas. Por un instante, antes de que todo se convirtiera en polvillo blanco, logré ver que contenía un elemento electrónico en miniatura.
Ya saben, «El que no marca el paso es que oye otro tambor».

¿Qué significa “Alguien voló sobre el nido del cuco”?

Alguien voló sobre el nido del cuco es la traducción literal del título original de la novela: One flew over the Cuckoo’s nest. La frase tiene un doble significado.

Por un lado, cuco se usa a veces como sinónimo de loco, chiflado o trastornado. Del mismo modo, al manicomio se le conoce como “nido del cuco” (Hay que mencionar que los cucos no construyen nidos, sino que ocupan los de otros pájaros).

Por otro, el titulo alude a una conocida rima infantil: “había tres gansos en la bandada: uno voló hacia el este, uno voló hacia el oeste y uno voló sobre el nido del cuco”. Un verso que indica que cada persona sigue su propio camino.